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miércoles, 26 de octubre de 2016

ANTES QUE ABRAHAN FUESE, YO SOY


 

En Dios vivimos, nos movemos y existimos.
Se puede analogar esta frase bíblica de ciencia espiritual como si estuviésemos En una pecera del tamaño Universal. Allí, en esa nos movemos como peces. Si de ella salimos, quedamos sin vida.
Pero estamos allí, y nos movemos de un lado para el otro, y hacia donde nos movamos siempre estamos rodeados de esa agua que da la vida.
Ahora cambiemos la sustancia del agua por la del Espíritu.
En cualquier horizonte del Universo, Dios está y nos rodea, como en la pecera. ¿Dónde podrán esconderse de mi vista? -Escrito está.
Esto nos pone a pensar, meditar, y por no comprender humanamente hasta dónde es la infinitud de Dios y cuántas son las galaxias o universos dentro de su existencia, no nos cabe otra opción que admirar y contemplar lo que vemos con los ojos y lo que no vemos, con la imaginación, la gran belleza que debe existir en el gran Universo físico-divino.
Pero no termina allí toda nuestra admiración, porque como la pecera en donde existimos no contiene agua, sino el Espíritu de vida de Dios, y por ser su Espíritu, no solo nos rodea, sino que se vierte en todo nuestro ser, físico, alma, espíritu, mente, conciencia, memoria, subconsciente y supra consciente. En otras palabras, dicho por otro conocedor de la Ciencia espiritual: “Formamos parte de todo el Universo”. Agregó, “Nadie puede sentirse solo, porque somos parte de todo, si una persona se va a vivir 20 años en la selva, no se va a sentir solo, si reconoce que él es parte de todo lo existente”. 
Y ahora miremos hacia adentro, en la infinitud de un átomo. Cada uno es una vida que debe orbitar armoniosamente en cada célula, para que ellas a su vez con inteligencia formen cada microscópica fracción de las partes de nuestro cuerpo físico;  Los tejidos: blandos (carne); líquidos (sangre); duros, (huesos); las microscópicas o invisibles y las
visibles vías de comunicación del Espíritu-mente consciente y subconsciente-y conciencia entre Cerebro y cada microscópica parte del cuerpo, para sus funciones.
¿Se pueden imaginar a un átomo y sus partes iluminados por el espíritu de Vida de Dios, para que todos y cada uno de ellos orbiten en un perfecto equilibrio?
  Las cosas físicas formadas se ven, pero el espíritu sigue siendo invisible.
O ¿quién puede decir que puede ver en un cuerpo, a un grupo de átomos en el cuerpo humano que están en desequilibrio?, Lo cual está causando un desequilibrio en la salud?  ¿Quién dijo veo así a esos átomos? - solo aquel que sí dijo. Un hombre que ha nacido con un don especial de Dios. Le llamaron “El profeta durmiente”.

DIOS VISIBLE
Una vez, este Dios que es todo en todos, quiso mostrarse y dialogar con los hombres, templos en donde viven los seres espirituales, principio de su creación. (Por eso es su templo- aunque no lo comprendas...)
Para realizar esta operación divina, Dios se hizo hombre como nosotros y vivió entre nosotros.(Jesucristo humbre) Siendo judío debía tener las mismas características físicas de los judíos. Pero como es Espíritu perfecto, su fisonomía también debía ser perfecta.
Dice que: el cuerpo es el espejo del alma.

EL ROSTRO DE DIOS
Desde después de su muerte física, hasta hoy, diversos pintores se han esmerado en pintar el rostro de Jesús, debían tomar un modelo físico de los judíos, y las características espirituales, como le describían las  tradiciones y las Escrituras a Dios en el hombre, para así pintar su belleza espiritual en la apariencia física. -Medita en esto y verás una de las maravillas de Dios.-

SU MISERICORDIA.



Dios infinitamente grande, que ocupa todos los Universos y que habita en todas y cada una de sus criaturas por Él creada. El tiempo y el espacio no existe para Dios, todo es en un tiempo presente. Él en su infinita –Misericordia con el fin de hablar con sus hijos: “Ha realizado la obra más maravillosa jamás contada. Desde su nivel máximo espiritual ha decidido hacerse hombre entre los hombres y desde allí hablarles.
            Y desde la Persona de Jesucristo, ha dicho, yo salí de la presencia de mi Padre y allí volveré. El que quiera ir al Padre, debe venir a mí, porque Yo y el Padre uno somos, y nadie viene al Padre si no es por mí.


DIOS ESPÍRITU Y VERDAD 
Entonces cuando hablo a, o me dirijo a Dios en espíritu y en verdad, si a la vez se utiliza un retrato de un bello Jesús, yo se que al mirar esa imagen, no me dirijo a un hombre solamente, o a la figura del retrato, ni me dejo llevar por la hermosura de la pintura, sino a todo el Dios que abarca el grande y pequeño universo físico, y el Universo espiritual. Aunque el Universo espiritual está colmado del  físico y  el físico del espiritual. Por tanto, me dirijo a ese Dios que también está en mí en Cristo-Dios.
Al mirar y admirar una imagen de Cristo Jesús, vemos al hombre que también dijo: El que me ha visto a mi ha visto a mi Padre - El Padre y Yo somos uno solo.
Y, ¿por qué entonces, Felipe, me estás diciendo, (lo que todos me están queriendo decir): Muéstranos al Padre para que podamos creer?
Si ahora mismo le estás viendo y hablando con Él, ¿Cómo es que nunca le han reconocido al Padre en mí?---
Porque la Gloria absoluta de Dios (su rostro) nadie podrá ver y seguir viviendo, la potencia de su pureza desintegraría la impureza de los hombres, por eso adquirió un cuerpo como nosotros, para que pudiéramos ver al Padre en cuerpo humano.
Esta imagen del Jesús que vemos, sabemos que es de aquel que una vez en un trascendental acontecimiento histórico, derramó su sangre en una cruz, para que todos los que creen en él, se salven.

¿Cómo puedo ser tan ingrato y no tener un retrato del Dios Creador del Universo?
De aquel que dejando atrás su condición divina vino a nuestro mundo en cuerpo humano para darse a conocer, y mostrar cómo se manifiesta su amor hacia nosotros, y cómo se debe manifestar a través de nosotros.

Y que también dijo: Yo soy antes que Abraham (Juan 8,58)- Yo te he visto (Natanael), cuando estabas bajo la higuera, antes que Felipe te llamara” (Juan 1,48) Antes que el mundo existiera, Yo soy (Juan 17,5).
Yo soy el Camino para llegar al Padre, nadie viene al Padre si no es por mí (Juan 14,6)
¿Por qué no me quieren ver?-
¿Por qué no recurren a mí para recibir mi misericordia que es la del Padre? ¿Cómo es que podrán llegar hasta el Padre sin pasar por mí, si El está en mí?


                                                     Juan Carlos Bordón

Escrito el original en el año 2012,
Ajustado nuevos datos  en octubre de 2016.-

LA CONVERSIÓN ¿ESTAMOS CONVERTIDOS A DIOS?






 
¿QUE SIGNIFICA LA    CONVERSIÓN?
  
 ¿ESTAMOS  TODOS  CONVERTIDOS?



Generalmente, todos y cada uno de nosotros nacemos en una familia bautizada e instruida en una religión.
        Y los hijos, seguimos por herencia y educación de nuestros padres practicando la misma religión, y así sigue por generaciones, a excepción de algunos de la familia que cambia de religión, por curiosidad de experimentar otra o porque esa no satisface sus necesidades espirituales.
        Pero en fin cada uno tenemos y nos mantenemos en el bautismo de una religión. Religión, en la cual creemos que está presente Dios Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo.
        Al ser mayores,  ya nos sentimos seguros de nosotros mismos porque nos abrigamos con el ropaje de las costumbres y normas que la misma religión  nos envuelve hasta tal punto de no poder ver que el Centro de nuestra religión y de nuestra vida es Dios mismo en Cristo Jesús resucitado. Cabeza de la Iglesia y guía de nuestras vidas.

         En muchos casos,  el amor por la religión y sus prácticas, nos desvía de la atención que debemos prestar hacia Dios mismo, y en consecuencia a Dios en el hermano que nos necesita. 
       
Quizás algunos nunca han escuchado este también mandamiento de Jesús: “Arrepiéntanse y conviértanse para que sus pecados les sean perdonados”
Se puede leer en muchos pasajes de la Biblia, cito algunos: Hechos 3,19 - Mateo 9,13 - Marcos 1,15 - Romanos: 6,11 6,19 y 6,22, etc. etc.
        No nos ponemos a pensar si necesitamos  ese arrepentimiento,  o si somos una persona convertida a Cristo Jesús. Porque nos contentamos con la práctica rutinaria de nuestra religión.

CONVERSION
        Entonces, ¿de qué y a qué tenemos que “convertirnos?
La Palabra de Dios es muy clara: “Arrepiéntanse de sus pecados, de las malas intenciones que brotan en el corazón, que luego se manifiestan en malas acciones, y Vuélvanse a Dios, para que así sus pecados les sean perdonados (Hech. 3,19-26,20// En el A. Testamento se amplía esta invitación con una promesa: y “busquen a Dios, y les devolverá la prosperidad al país” (2Crónicas 7,17).
        Obviamente está indicando que el país va mal cuando c/u de sus habitantes no viven de acuerdo a la voluntad de Dios.

ANALIZANDO:
¿COMO ES NUESTRO MUNDO?
        ¿No nos damos cuenta acaso cómo es el mundo en que vivimos?;
        Un mundo donde “reina” el desamor manifestádo en violencias, corrupción, envidia, odio, rencor, venganzas que lleva a las angustias, sufrimientos y muertes.
        No se sorprendan de palabras tan duras, pero son hechos de la vida real, que observamos todos los días en los noticieros televisivos.

¿QUÉ ES LA MALDAD?

La maldad no es precisamente un adjetivo propio de una persona. Lo que llamamos mal, significa la ausencia de Dios y su amor en esa persona. Si le deja vivir a Dios y su Amor en su vida, solamente va a “amar”.    

Convertirse, implica un cambio radical (de raíz), del modo de vivir;  Es abandonar aquellos sentimientos personales y egoístas. Y todo esto puede ocurrir en cada uno, si deja vivir a Dios y el Amor en él.
        Al tener ese Amor nos va a inducir por propio deseo a deshacernos de aquellos sentimientos llamados malos que son los que salen del corazón y nos impulsan a realizar una conducta de acuerdo a nuestro propio juicio, muchas veces en perjuicio del prójimo, físicamente o moralmente, y
“volverse a Dios, a través de Cristo Jesús.(Lea Efesios 4,23-24 y Colos. 3,5).

ESTO ES CONVERTIRSE
            Volverse a Cristo significa, sentir, pensar y actuar como Cristo lo haría, ante cualquier circunstancia o situación que se nos presenta en la vida. Y esto sucederá si El Amor de Dios vive en nosotros, ese amor que Dios vino a mostrarnos a través de Cristo Jesús.
“Tengan ustedes la misma forma de pensar que tuvo Cristo Jesús”
(Filip.2,5)
           
            Si estamos convencidos de estar convertidos a El, no debemos esperar que los demás sean buenos con nosotros para ser buenos con ellos.

            La conversión, es personal primeramente, y se debe demostrar por nuestros actos, que somos de Cristo Jesús-Dios (Hechos 26,20) conversión que convence por  amar a quienes no nos aman.
            “Así se verá brillar la luz de Cristo en nosotros” (Mateo 5,16)
           
            La conversión es la voluntad del hombre y el poder de Dios que efectúa el cambio en nosotros.
Ese cambio equivale a pasar de un estado de vida a otro.

LA APARENTE CONVERSIÓN
El resultado de la conversión no consiste simplemente
qué lugar ocupa en su Iglesia Local, sino qué lugar ocupa Cristo en su corazón para así militar en la Iglesia con  amor, humildad, sencillés.
            Pablo nos orienta: “hagan morir todo lo terrenal que hay en ustedes”, (es decir los malos deseos del mundo)    (Colos. 3,5)

            Pero hay tantas cosas que ocupan nuestro corazón y nuestra mente que no queremos pero debemos abandonar, para  pertenecer a Cristo.
Cada uno de nosotros hasta el último de los pequeños, somos responsables de nuestra conversión a Cristo.  Y que solo “alaben a Dios nuestro Padre, al ver brillar la luz de Cristo por las obras de amor que debemos hacer”. (Mateo 5,16), aunque seamos humildes o tengamos altos cargos en la sociedad, debemos tener el mismo sentir de Cristo Jesús.
            Para así crecer espiritualmente con Cristo en comunidad militando en la Iglesia de nuestra religión.
            Si no logramos tener,  mantener y vivir este pensamiento evangélico para poder actuar de la misma manera de acuerdo a lo bueno que pensamos. Entonces:
NO ESTAMOS CONVERTIDOS A CRISTO.
Recién estamos caminando en pos de la “conversión”